Mariano Llovet / «Mariano»/Grupo de Manuel Rodenas Valero

Mariano Llovet Isidro «Mariano»
Nacido en Madrid en 1906 – fusilado el 18 de mayo de 1950 – Pintor – MLE – CNT – Grupo de Manuel RODENAS VALERO – Aveyron – Huesca (Aragón)

Exiliado en Francia donde residía en Aveyron, Mariano Llovet Isidro se había incorporado a los grupos de acción libertarios a finales de los años cuarenta. El 20 de mayo de 1949 formó parte de un grupo que entró en España en la provincia de Huesca. El grupo estaba formado por Manuel Rodenas Valero, Alfredo Cervera Cañizares, José Capdevila Ferrer, Angel Fernandez Vicente, José Ibañez Sebastian, Roger Ramos Rodriguez, Rogelio Burillo Esteban, Jorge Camon Biel y Fabian Nuez Quilles.

Tras el atentado en el Ayuntamiento de Hoz de Barbastro (Huesca) y un enfrentamiento con la Guardia Civil cerca de la localidad de Alborgue, el grupo se dividió en dos. Todos sus miembros serán asesinados o capturados el mes siguiente.

Mariano Llovet Isidro fue capturado con José Capdevila, Manuel Rodenas y Roger Ramos el 6 de junio, a siete kilómetros de Cadasnos. El 14 de junio, durante un enfrentamiento con la Guardia Civil, fueron asesinados Rogelio Burillo, Jorge Camon y Fabián Nuez. Los últimos supervivientes del grupo serán capturados poco después. Encarcelados primero en el cuartel de la Guardia Civil en Caspe, luego en la cárcel de Huesca, fueron trasladados posteriormente a Zaragoza.

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Ante el Consejo de Guerra de Zaragoza (n ° 682/49) el 16 de marzo de 1950, todos fueron condenados a muerte. Solo José Ibáñez Sebastián y Ángel Fernández Vicente vieron, por su corta edad, conmutar sus penas por 30 años de prisión. Todos los demás, después de 55 días en las celdas del corredor de la muerte, fueron fusilados el 18 de mayo de 1950.

En el cementerio de Torrero de Zaragoza aparece en la tumba el nombre de Mariano Chaves Isidro en lugar del de Mariano Llovet Isidro. Los dos supervivientes del grupo, José Ibáñez y Ángel Fernández pasarán 20 años y 16 años en prisión, respectivamente, antes de ser liberados.

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Enlace de la Noticia

Hace ya más de 30 años mi abuela tenía una vecina un poco mayor que ella con quien tenía cierto trato y que en una ocasión recuerdo haber visitado. Me sorprendió que apilara montones de periódicos viejos que habían pasado de la despensa y seguían expandiéndose hasta la cocina. Puede que fuera un principio de síndrome de Diógenes, pero mi abuela, compasivamente, me explicaba que su vecina temía obsesivamente los tiempos de la Guerra Civil, cuando en Madrid no había calefacción. El papel de periódico es un mal combustible, pero quizás en una chimenea podía arder para evitar el frío. Es muy probable que la explicación que desplazaba al síndrome de Diógenes por la obsesión del trauma bélico, fuera cosecha de mi propia abuela, que también vivió la guerra de joven.